6 Raciones
6 rodajas de merluza grandes (del centro)harina para rebozar
1 cebolla picada
1 rama de perejil fresco picado
2-3 dientes de ajo finamente picados
sal
1 tomate grande y maduro, pelado, sin pepitas y cortado en dados
1 vaso de vino blanco Ribeiro
aceite de oliva
pimienta blanca
1 pizca de pimentón picante (opcional; si no se quiere picante utilizaríamos el pimentón dulce)
6 patatas medianas peladas y cortadas en rodajas de 1 cm.
100 gr. de jamón serrano cortado en daditos
100 gr. de guisantes ya cocidos
100 gr. de espárragos blancos en conserva
En una cazuela de base ancha y apta para introducir en el horno, añadimos el aceite, la cebolla, el ajo, el perejil, el tomate y la sal. Realizamos un rustido. Cuando la cebolla esté blanda, agregamos el vino, la pimienta y el pimentón. Subimos el fuego para evaporar el alcohol y realizamos movimientos circulares con la cazuela para conseguir una salsa algo densa y con cuerpo. Ponemos la mitad del rustido en un bol aparte y el resto lo dejamos en la cazuela.
Aparte, en una sartén con bastante aceite, medio freímos las patatas, es decir, con el fuego alto debemos conseguir que se doren un poco por fuera, pero por dentro deben estar todavía crudas; les daremos la vuelta sólo una vez para conseguir el dorado por igual. Escurrimos sobre papel de cocina y reservamos.
Precalentamos el horno a 160º.
Escurrimos gran parte del aceite de la sartén, enharinamos las rodajas de merluza y las freímos un poco (igual que las patatas las doramos un poco por cada lado sin cocinarlas del todo), reservamos.
En la cazuela con la mitad del rustido, colocamos las patatas y sobre ellas las rodajas de merluza. Regamos todo por encima con la mitad del rustido reservado y horneamos durante 20 minutos, calor sólo abajo.
Servimos en la misma cazuela adornada con el jamón, los guisantes y los espárragos.
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