6 Raciones
12 alcachofas frescasel zumo de 1 limón
1 cebolla picada
4 dientes de ajo picados
3 cucharadas de guisantes congelados
300 gr. de champiñones frescos cortados en láminas
100 gr. de tofu cortado en daditos
75 gr. de pan rallado
1/4 de vaso de vino blanco
1 rama de perejil fresco picado
3 cucharadas de aceite de oliva
1/2 cucharadita de orégano seco
Cortamos el tallo de las alcachofas, procurando que nos quede una base estable para poder ponerlas luego de pie sobre una bandeja. También cortamos sus puntas (1/2 cm. aproximadamente respecto al borde superior). Eliminamos las hojas exteriores más duras y ahuecamos las alcachofas lo máximo posible. Con ayuda de una cucharilla de postre, eliminamos la pelusa de su interior. Las lavamos bien y las sumergimos en un cazo con agua y parte del zumo de limón.
En una sartén con el aceite, sofreímos la cebolla y el ajo. Cuando empiecen a tomar color, añadimos el tofu, los guisantes, los champiñones y el perejil. Seguimos rehogando hasta que el conjunto esté tierno.
Retiramos la sartén del fuego e incorporamos el pan rallado y el orégano.
Rellenamos el centro de las alcachofas con esta mezcla y las colocamos en una olla lo suficientemente ancha para que nos cojan de pie todas las alcachofas (también podemos dividirlas en dos ollas). Echamos agua hasta que cubra unos 4 cm, junto con el vino y el resto del zumo de limón (es mejor colocarlas algo apretadas para que no puedan moverse durante la cocción).
Llevamos a ebullición a fuego medio-alto con la olla tapada; llegado este punto bajamos a fuego lento y dejamos cocer por espacio de 1 hora, o hasta que las alcachofas estén tiernas. En caso de ser necesario, echaríamos más agua.
Resulta un primer plato excelente o una cena de lujo (ya que las podemos preparar con antelación y, al llegar a casa, sólo tendríamos que calentarlas).
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